Miedo al miedo

Un ataque de pánico es un episodio que va más allá de la ansiedad. Es más un miedo intenso, que se caracteriza por un profundo miedo, generalmente a morir o perder el control y unos síntomas muy potentes.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los ataques de pánico pueden presentarse con algunos de estos síntomas. No todo el mundo presenta los mismos y pueden variar en la misma persona. El ataque puede aparecer estando con ansiedad previa o en tranquilidad, de forma repentina e incluso durmiendo.

Fíjate bien, puede que quizás hayas tenido alguno y no hayas sabido qué te ocurría:

  • Sentir el corazón a mil por hora, palpitaciones.
  • Sentir que se ahogas o te falta el aire.
  • Tener la sensación de que te vas a atragantar.
  • Dolor en el pecho, o malestar.
  • Malestar en el estómago y puede que incluso náuseas.
  • Mareo o sensación de que te vas a desmayar.
  • Escalofríos o sensación de calor o frío repentinas.
  • Sensación de irrealidad o de sentirse separado/a de ti mismo.
  • Miedo e perder el control, volverte loco/a o a morir.

Todo esto puede generar lo que se conoce como el “miedo al miedo”. Tener miedo a volver a sentirlo, a tener otro ataque.

 

¿Por qué se genera el pánico?

Una de las claves es la interpretación que se hace de los síntomas. Lo que se siente es extremadamente desagradable, tanto que la persona que lo sufre cree que realmente puede pasarlo algo. Por todo esto, la información es una ayuda muy potente que facilitará que los pensamientos no sean tan catastróficos. Identificar lo que te pasa y saber ponerle nombre, hará que el miedo no sea tan aterrador.

Mito 1: ”Me va a dar un infarto”

 

El que el corazón esté acelerado durante un ataque de pánico, es una respuesta emocional normal, y no quiere decir que se esté produciendo un ataque al corazón. Los síntomas de un infarto abarcan más que dolor en el pecho y el aumento del ritmo cardíaco y se refleja en un electrocardiograma. Sin embargo, lo único que podrás ver si te haces uno durante un ataque de pánico es que suben tus pulsaciones.

Al ser la ansiedad una respuesta natural del cuerpo, estamos preparados para soportarla aunque ésta sea extremadamente desagradable. No es, por tanto, peligrosa. Es un sistema de alarma del cuerpo que, en ocasiones se presenta desregulada, activándose cuando realmente no existe un peligro.

Mito 2: “Voy a perder el control”

Cuando se tiene un ataque de pánico, lo que se busca es o escapar de la situación o ponerse a salvo. Ese impulso de estar en un lugar seguro, es justo lo contrario de perder el control. Generalmente se teme echarse a correr sin sentido, hacer cosas ridículas o a hacer daño pero esto no pasa con un ataque de pánico. Lo que ocurre es que la sensación puede llegar a crear confusión y se tiene esa percepción de que se perderá por completo el control.

Mito 3: “Me voy a desmayar”

La probabilidad de que esto ocurra durante el pánico es mínima. En este caso, la presión sanguínea y el ritmo cardíaco aumentan, pero, antes de un desmayo estas descienden. La sensación de mareo que se siente viene de que la sangre se distribuye a los músculos fuertes y menos al cerebro. Esto no conlleva ningún riesgo, pero indica que el cuerpo se prepara para lo que interpreta que necesita en ese momento: correr o luchar ante el peligro (real o no).

Mito 4: “Voy a asfixiarme”

Durante los episodios ansiosos o de pánico, nos aumenta el ritmo derespiración. El cuerpo necesita oxígeno para correr, pero como no lo hacemos, se provoca la hiperventilación que es que entra más aire del necesario. Por lo que es imposible asfixiarse. Se crea esta sensación paradójica precisamente para regular el ritmo respiratorio.

Mito 5: “Voy a volverme loco/a”

Cuando la gente piensa en esto suele relacionarlo con la esquizofrenia, un trastorno mental grave que nada tiene que ver con los ataques de pánico. Toda esta sensación viene de lo escandaloso y desagradable de los síntomas, unido a la percepción de falta de control.

Mito 6: “Tendré un colapso nervioso”

Se teme que fundir los nervios como si fueran cables, que algo llegue a romperse. Lo cierto es que el cuerpo está preparado para resistirlo puesto que es fruto de una respuesta natural.

Mito 7: “Esto no se va a acabar nunca”

 

Es muy desagradable y da la sensación de que dura eternamente. Sin embargo, lo cierto es que el cuerpo cuenta con un sistema para compensarse constantemente, por lo que así como la ansiedad sube, y el episodio empieza, la ansiedad baja y el episodio termina. Por muy intenso que sea, siempre termina reduciéndose. Piensa en las veces que después de sufrir ansiedad o un ataque de pánico, ¿no te encuentras después cansado/a? Es la manera que tiene el cuerpo de compensar. 

 

Si te encuentras en alguna situación de las descritas anteriormente, o te queda alguna duda o crees que algo de lo que hemos explicado no está del todo claro. No dudes en dejarnos un comentario en enviarnos un mensaje pinchando aquí, estaremos encantados de responderte.

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