¿Cómo puedo reducir mi estrés?

El estrés es una de esas palabras que se ha normalizado, y que en muchas ocasiones se utiliza de manera incorrecta. El trabajo, la familia, nuestra pareja o no tenerla, el tiempo libre o la falta del mismo, pueden generar conflictos que muchas veces no sabemos como resolver y en ese momento es muy común escuchar “estoy estresada/o”.

Pero ¿y por qué estamos tan estresados?

Tenemos que entender el estrés como un conjunto de reacciones fisiológicas y psicológicas que se experimentan en el cuerpo cuando se le somete a fuertes demandas. Por ejemplo, un horario demasiado apretado, problemas en nuestras relaciones, falta de tiempo libre, exceso de trabajo o mala gestión del mismo… puede acarrear que la demanda del medio, se encuentre por encima de lo que podemos realizar. Además, a esto, hay que sumarle la percepción del grado de motivación y exigencia que nos ponemos. 

De esta manera, podemos hablar de EUSTRÉS cuando el estrés que sentimos es funcional y nos permite hacer frente a la demanda; y DISTRÉS, cuando por el contrario el estrés que sentimos es disfuncional y la demanda es mayor que los recursos que tenemos. 

Como apuntamos antes, no sólo influye nuestra percepción del mundo y cómo nos enfrentamos a él. Otro factor muy importante, es la forma en que analizamos y valoramos este proceso. En la actualidad, existe una idea “disfuncional” en la que nos exigimos querer ser los mejores en todos “queremos ser buenas madres o padres, grandes profesionales, buena pareja, buen/a hermano/a, buen/a amigo/a, etc.” Y si analizas, el tiempo es limitado y para conciliar se tienen que hacer malabares y ni con esas llegas a ser el mejor en todo ¿por qué? Porque es imposible… y esta situación ¿qué genera? Más estrés. 

¿Cómo lo podemos identificar?

El estrés tiene tres fases:

  • Alarma: el cerebro nos envía una señal de que existe un agente que está estresando.
  • Resistencia: nos enfrentamos a la situación, pero nos damos cuenta de que tenemos un límite y como consecuencia nos frustramos y sufrimos.
  • Agotamiento: nos sentimos fatigados, el sueño no es reparador, comenzamos a sentir ansiedad, ira, tensión, etc. 

¿Qué podemos hacer?

No ignorar cómo nos sentimos, y aprender a identificar la causa. El estrés es un proceso adaptativo, que nos hace ponernos en marcha a la demanda del medio, pero si tensamos la cuerda, el efecto es el contrario. Por lo tanto, no sólo es importante identificar, sino saber cómo afrontar la situación. Además, el ejercicio físico, el reposo, tener tiempo libre de calidad, planificar objetivos y actividades, nos puede ayudar. 

Y sino recuerda, que en el Centro de Psicología Idea contamos con las mejores profesionales en psicología de Tenerife, preparadas para ayudarte en este proceso. 

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