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El secreto de una ruptura perfecta

Todo el mundo sabe que la familia es una de las bases más importantes en nuestra vida, es un pequeño mundo que nos brinda afecto y cariño, nos permite desarrollarnos como persona, formar una identidad o expresar nuestros sentimientos. Una burbuja perfectamente perfecta.

Sin embargo, no podemos obviar que esas burbujas a veces se rompen. Las familias en algunas ocasiones viven momentos que pueden resultar estresantes, llegando a generar situaciones de conflicto en sus miembros,  y de esta manera afectando su bienestar y calidad de vida. La directora del Servicio de Mediación GAMEFA, Margarita García, nos indica que estas situaciones generan bastante malestar ya que, la burbuja de la familia atañe tanto al factor afectivo como económico, legal y hasta emocional.

Cuando una familia se rompe, esta se enfrenta a algunas preguntas que se deben responder e intentar buscar soluciones: quién se queda con los niños (si los hay), quién se muda y quién se queda en casa, quién pagará la hipoteca, quién se queda con el perro,…

Y aunque hayamos dicho previamente en el título del artículo que hay una manera perfecta de romper una relación, la realidad es que, al romper una relación muchas veces se rompe una familia al completo, porque aunque no tengan hijos, hasta el perro o el gato se pueden llegar a ver afectados. Pero es ahí donde entra en juego el estilo de afrontamiento de cada persona, que puede llevarnos a tener la mejor ruptura posible. Por ejemplo, es como cuando llueve, y una persona se queda en casa encerrada porque no quiere mojarse, y otra, aunque tampoco quiera mojarse, se enfunda las botas de agua, chubasquero y paraguas y sale a la calle igualmente. Para ninguno es la mejor situación posible, pero las maneras de hacerle frente son diferentes.

Josep Redorta, experto en mediación, nos comenta que a lo largo de la vida vamos configurando formas de hacer frente a las situaciones de conflicto que experienciamos y que por repetición y convencimiento tendemos a generar un estilo propio de como hacer frente a diferentes situaciones que nos generan malestar. Lo que está claro es que, en estas situaciones que por supuesto no son agradables, las emociones se convierten en intensas y  pueden hacer que estas maneras de afrontar las situaciones no sean del todo adecuadas y nos lleven a resolverlo de la peor manera posible.

Los sentimientos que surgen después de la decisión de ruptura pueden ser varios y no muy positivos, entre ellos podemos sentir culpa, miedo, rencor o desconsuelo. Y a veces son tan fuertes que nuestra visión se vuelve como cuando miras un túnel, la aumentando la confusión de lo que está sucediendo y únicamente resaltando los aspectos más negativos.

Lo más importante a la hora de realizar una ruptura es:

  1. Tener claro que no hay una parte que gana y otra que pierde. Debemos pensar que en una familia no debería existir una parte que gana y otra que pierde. Ambas partes, como hemos dicho antes, se quedarán afectadas por la ruptura, todos pierden algo. Los estilos de afrontamiento de cada parte harán que puedan pasar el «bache» de diferente manera.
  2. Crear diálogo. Se debe intentar crear diálogo, poder hablar tranquilamente, expresar lo que sentimos. Ese refrán «hablando se entiende la gente» tiene sentido y veracidad, no lo desestimemos.  Las dos partes debemos comprender que tenemos sentimientos negativos, pero la otra parte también. Nadie está exento del malestar en estos casos. Sin embargo, hablar para poder llegar a una conclusión en común, es un muy buen paso.
  3. Buscar ayuda externa. Y cuando no somos capaces de poder hacerlo por nosotros mismos tenemos la opción de buscar ayuda externa, en este caso hablamos de la mediación.

 

Pero, ¿qué es la mediación? 

Con la mediación podemos crear un espacio donde se puedan solucionar esos desacuerdos y se lleguen a soluciones favorables, promoviendo una negociación de GANAR-GANAR, revalorizando los sentimientos de uno y del otro intentando que el conflicto se convierta en una etapa de desarrollo y aprendizaje personal.

La mediadora familiar Begoña González nos habla de que la mediación familiar es un modelo de intervención estructurado que tiene como fin ayudar a las parejas que se encuentran en situación de separación o divorcio a que el acuerdo que se elabore para la nueva reorganización familiar sea duradero y aceptable, teniendo en cuenta las necesidades de cada miembro de la familia y la de los hijos.

Es importante que las parejas puedan hablar de lo que sienten sin causar nuevas heridas, comprenderse mutuamente, manifestarse y acordar como organizar su nueva vida de la mejor manera posible, sin hacer daños a sus hijos, pero de este tema hablaremos en otro artículo.


Referencias: 

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Cuidar tu salud emocional es una buena Idea. Queremos compartir contigo algunas de las claves para gestionar los retos de la vida diaria: ansiedad, vida familiar, relaciones de pareja… ¡Te esperamos en los comentarios!

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