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Revolución Emocional – Ejercicio Para Volver a Ti

Esta semana me ha dado por hablar de lo importante que es que tú puedas distinguir de manera consciente lo que te beneficia, y lo que no. Y aunque muchas veces depende de mil factores que son imposibles de tener en cuenta en la pantalla, para mi es importante que tú puedas hacer un examen de lo que lees y puedas ser crítica. Y para eso, es imprescindible que puedas conocerte. O como decía una paciente mía, volver a mi. Así que hoy, a modo de juego te traigo un ejercicio que espero que pueda llevarte a una pequeña revolución emocional y que te ayude a volver a ti para ser consciente y poder discernir entre lo que realmente te aporta y lo que no. 

Este es un ejercicio propuesto por Eugeni García Grau, Adela Fusté Escolano, Gemma Balaguer Fort, José Ruiz Rodríguez y Mar Arcos Pros.  

El “ejercicio de los pitagóricos”

Este ejercicio está inspirado en una de las prácticas que, según parece, hacían los pitagóricos y, más tarde, los estoicos para promover el autoconocimiento y el crecimiento personal. ¿Qué implica? Revisar, al finalizar el día, las actividades que hemos realizado, así como, nuestros pensamientos y nuestras emociones. ¿Cuáles son los objetivos? Poner conciencia a nuestro día a día, entrenarnos para vivir el presente, aprender de los aciertos y entender los errores como una oportunidad para crecer.

  • Selecciona un momento y un lugar adecuados. Es importante que dispongas de tiempo suficiente para hacer el ejercicio. 
  • Practica durante cinco minutos ejercicios de respiración y/o relajación. 
  • Revisa mentalmente todo lo que has hecho durante el día. 
  • Elabora un listado, lo más detallado posible, de: a) Las múltiples cosas que han funcionado bien (han salido como esperabas) y de las que habitualmente no eres muy consciente. b) Los aspectos de los que estás especialmente satisfecho/a. c) Las cosas que han funcionado mal (no han salido como esperabas), pero que, en realidad, son poco importantes. d) Los aspectos que te han provocado una especial insatisfacción y que deseas mejorar. 
  • Haz un balance del día; no te olvides de tener en cuenta tus pensamientos y tus emociones. Y, luego, escribe las conclusiones. 
  • Selecciona una situación que quieras trabajar con más profundidad. Puedes elegir: a) una situación en la que sientes que has actuado de forma incorrecta y, por ello, quieres mejorar tu actitud o tu comportamiento; o b) una situación en la que te has sentido contento/a contigo mismo/a y, por tanto, quieres analizar los recursos que has utilizado.

Visualización, transcripcion y llegar a la raiz

Visualiza la situación que has seleccionado. Esto implica, que la “revivas” en imaginación de la forma más vívida posible. Para ello, es importante que incorpores en la visualización:

  • a) Los detalles del entorno físico (dónde se desarrolla, qué hay en el entorno)
  • b) las personas presentes (características, comportamiento -qué dicen, cómo lo dicen, qué hacen-)
  • c) tus comportamientos (qué dices, cómo lo dices, qué haces), tus pensamientos y las emociones que has experimentado.
  • La visualización debe incluir el contenido visual (colores, formas, detalles, movimientos), los sonidos que estaban presentes en la situación y otras modalidades sensoriales como texturas, temperatura, olores, sabores o sensaciones interoceptivas. Ten en cuenta, que debes hacer la visualización en primera persona y en presente. El objetivo es que “revivas” lo que ocurrió; no que lo recuerdes. En este sentido, es recomendable que la duración de la visualización sea similar a la duración de la situación real, o bien de la parte de la situación que quieres trabajar. También conviene que tengas presente, que el objetivo es “sentir que estás viviendo la situación”; no se trata de verte a ti mismo, como si vieras una película en la que eres el protagonista. Es importante que te des permiso para experimentar, de forma lo más completa posible, tanto las emociones positivas como las desagradables. 
  • Transcribe por escrito, de la forma más fidedigna posible, la visualización que has realizado. 
  • Describe las causas que han propiciado tu forma de actuar en la situación. Para profundizar en el autoconocimiento es importante que reflexiones sobre:
  • 1º) las causas directas. En este sentido, conviene que identifiques tanto los factores ambientales (por ejemplo, tener prisa, personas que estaban presentes, actitudes y comportamientos de estas personas) como los personales (pensamientos, emociones y formas de actuar durante la situación)
  • 2º) las causas, menos evidentes, vinculadas a las características de personalidad. Es importante que analices las experiencias vitales que han incidido en tu patrón de respuesta, así como, tus características de temperamento (reactividad, inhibición-exploración, sensibilidad, impulsividad, sociabilidad, dominancia-sumisión, energía, persistencia en la tarea, etc.). Asimismo, puede ser útil que tengas en cuenta aspectos como: tus necesidades, la percepción de ti mismo, tu percepción del entorno, las normas de funcionamiento, tus estrategias de afrontamiento (habilidades de comunicación y resolución de problemas), los recursos que utilizas para protegerte de los miedos y “debilidades”, los procesos cognitivos (atención selectiva, sesgos de interpretación, etc.) y tus creencias y valores. ¡Cada situación que vivimos es un reflejo de nuestra personalidad!; el objetivo es que descubras que refleja de ti la situación que has seleccionado. Puede ser útil elaborar un “modelo explicativo” gráfico. 
  • En el caso, de que estés trabajado una situación en la que quieres mejorar tu actitud o tu comportamiento: reflexiona sobre qué quieres mejorar, por qué es necesario que lo mejores y cómo puedes hacerlo. A continuación: a) visualiza otra vez la situación, pero, ahora, afróntala de una manera que te resulte más satisfactoria, b) transcribe por escrito la visualización y c) analiza las causas del cambio. 
  • Escribe con detalle las conclusiones que has sacado del ejercicio. 

Cuestionario del ejercicio pitagorico: 

Conviene reflexionar y, luego, trabajar de forma vivencial, mediante ejercicios de visualización:

  • Las cosas que han ido bien. 
  • Por qué las cosas que nos han salido bien han salido bien. 
  • Las emociones positivas. 
  • Las causas de estas emociones positivas. 
  • Los errores que hemos cometido. 
  • ¿Qué nos ha llevado a cometer estos errores? . 
  • ¿Qué podíamos haber hecho para evitarlos? (imaginarlo sin culpabilizarnos y como una estrategia natural de aprendizaje).
  • Las emociones negativas. 
  • Las causas de estas emociones negativas.

Espero que este ejercicio, como bien dice nuestra bolsa de tela, te ayude sobre todo, a poder volver a ti. Qué es realmente, lo único que importa!

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